Finalmente, había llegado el momento de partir, Liana observaba el bosque sintiendo algo de alivio y algo de peso al mismo tiempo.
Mientras tanto, Lyra, sintió el alivio desde el momento en que la manada quedó atrás, cuando los árboles empezaron a cerrarse alrededor del grupo y el olor cambió por el olor limpio del bosque, ese olor que a ella siempre le acomodaba algo por dentro.
El grupo seguía siendo el mismo, Lyra, Leo, Roth, Liana y los guardias, excepto por el anciano sanador que insistió