Así que, Megan era el cabo suelto, la única testigo de que Gianfranco era un mafioso y con quien no había podido acabar, hasta ahora, era ella.
La verdad, a Megan no le importaba si ese hombre, Gianfranco, la mataban allí mismo, siempre que April estuviera bien y Megan sabía que para eso la quería Gianfranco, para matarla.
Ese era el objetivo de todo esto y por eso su hija estaba desaparecida.
«Sí, quizás sea una trampa», se dijo ella misma, «y Gianfranco en realidad no piensa liberar a Apri