— Cielo, ¿por qué no vamos con los demás y presentamos a Megan y a April con toda la familia? — Máximo se acercaba, hablándole a Isabella, quien reaccionó de inmediato con la voz de su esposo.
— Sí, es cierto, ¡qué modales los míos!, pasen adelante, todos están en la sala esperando. — Sonrió Isabella, encantada.
Megan asintió tenuemente, todavía muy nerviosa, al tiempo que April seguía aferrada a ella, ambas entraron en la sala junto a Máximo, quien se sentía con el deber de presentarlas como