Freya llegó a la sala de juntas de la planta 36 exactamente a las siete de la tarde, después de pasar una hora entera en el baño de mujeres para calmarse y retocar su maquillaje, que se había corrido desde la mañana por las lágrimas que no había podido contener durante todo el día.
Se quedó de pie frente a la puerta entreabierta de la sala de juntas, y vio a Ethan ya sentado en la silla del fondo, con la corbata aflojada y las mangas de la camisa remangadas hasta los codos, y por un instante qu