Ethan respiró hondo y miró a Karina con una expresión difícil de descifrar.
—Solo quiero que no nos apresuremos, Karina. Tenemos tiempo.
—Pero llevamos dos años comprometidos, y ni siquiera has intentado... —Karina se detuvo y tragó saliva, tratando de contener el dolor y la ira que empezaban a asomar en la superficie—. Nunca me has deseado de verdad, ¿verdad?
Ethan no respondió. Y ese silencio dolió más que mil palabras.
Karina soltó una risita—una risa amarga y fría.
—Lo sé. Siempre lo supe.