Mundo ficciónIniciar sesiónEl edificio de Vilmort Enterprises se veía distinto en persona que en las imagenes, más grande, más serio, más real. Me detuve unos segundos frente a la imponente fachada de cristal antes de entrar, no porque quisiera retroceder sino porque necesitaba que mis pulmones se acostumbraran a respirar, antes de entrar.
—Está bien —murmuré para mí misma— Solo es una entrevista.
Mentira, no era solo eso era el primer ladrillo de la pared que estaba construyendo entre mi pasado y yo., respiré hondo y cruce el umbral. El ambiente era exactamente como esperaba, un santuario de orden, silencio y eficiencia, todo parecía tener un propósito, nada estaba fuera de lugar.
—Alexandra Torres, tengo una entrevista —le dije a la recepcionista. Mi voz sonó más firme de lo que me sentía por dentro.
Tras un breve intercambio me indicaron el camino. Segunda puerta a la derecha, caminé por el pasillo sintiendo el eco de mis propios tacones sobre el mármol, un sonido que me recordaba que, por fin me estaba moviendo. Toqué la puerta.
—Adelante.
Miguel, el gerente operativo, como se presento él, me recibió con una sonrisa y una calma que me desarmó. No era un hombre intimidante, pero sus ojos evaluaban cada detalle de mi postura.
—Sientate Alexandra, vamos a conversar.
La entrevista fluyó con una honestidad que no sabía que aun poseia, hable de mi licenciatura, de mi necesidad de crecimiento y de mi capacidad para aportar. No busqué sonar perfecta, busqué sonar util. Miguel cerró mi carpeta con un golpe seco de papel contra madera.
—Aquí no buscamos personas que se queden estancada —sentenció— El puesto como asistente administrativa. Una posición base, pero en Vilmort si haces bien tu trabajo, el crecimiento no es una posibilidad es una consecuencia ¿Puedes empezar mañana a las ocho?
Parpadeé, asimilando la rapidez del mundo real —Mañana —confirmé, no hubo duda en mi voz.
Salí del despacho con una descarga de adrenalina recorriéndome las venas, estaba avanzando. Iba caminando distraída y repasando mentalmente la lista de tareas para el día siguiente, cuando choqué contra una pared de tela fina y músculos rígidos.
—Lo siento —solte automáticamente dando un paso atrás.
Levanté la mirada y el aire se me escapó de los pulmones, Él ya me estaba observando con una mirada profunda de color verde esmeralda y una ceja enarcada. Era alto, impecable en un traje que costaba más que mi departamento y poseía una presencia que no pedía permiso para dominar el espacio, ese hombre simplemente lo hacía era dificil de ignorar.
—Fue mi culpa —añadí rapidamente tratando de recuperar mi centro.
Sentí una punzada de calor en las mejillas, su mirada no era curiosa, era analítica, como si estuviera evaluando que hacia invandiendo su espacio y yo me preguntaba lo mismo.
—No pasa nada —respondió.
Su voz fue una vibración baja, tranquila y demasiado segura al hablar, el aroma de su perfume madera, cuero y un toque metálico, me golpeó los sentidos de una forma tan física que me obligo a tensar los hombros para no retroceder de nuevo.
Asentí levemente y seguí mi camino sin mirar atrás, no quería que viera que mis manos temblaban ligeramente mientras buscaba las llaves en mi bolso.
Wow, eso fue Intenso — pensé mientras cruzaba la salida hacia el sol de la tarde, aparentemente solo estaba de visitá y era mejor así, es solo un hombre en un pasillo, mañana seré una empleada más y él seguirá siendo el dueño de su espacio.
Pero mientras me alejaba, una inquietud persistente se instaló en mi pecho, algo había cambiado en ese choque, algo que no podía explicar y por alguna razón esa falta de control no me gustó nada.







