El sudor los mezclaba en la penumbra y cada gemido se deshacía en el aire como una verdad que ninguno de los dos había querido decir en voz alta. Katte se aferró a él no solo por el impulso del momento sino por la necesidad de sentir algo que no fuera vacío.
El ritmo fue cediendo poco a poco transformándose en algo menos urgente y más profundo. Damián apoyó la frente contra la de ella respirando con dificultad como si acabara de atravesar algo más que un simple encuentro. Por un instante no hub