Mundo de ficçãoIniciar sessãoPOV ALEXANDRA
Lo primero que sentí fue el martilleo, sordo y constante instalado justo detrás de mis ojos como un castigo, lo segundo fue la luz que entraba por las persianas con una crueldad innecesaria que me obligó a enterrar la cara en la almohada y gemir contra el algodón.
Lo tercero fue la sensación, esa que no tenía nombre claro todavía, pero que flotaba entre mi cuerpo y mi memoria, advirtiéndome qu







