Los siguientes dias no fueron diferentes, no porque todo fuera más fácil, sino porque ya no tenía la red de seguridad de las excusas. Antes era "la nueva", hoy, el aire mismo del piso cuarenta me exigía demostrar que pertenecía a este engranaje de elite.
—Alexandra —me llamó Daniel sin apartar la vista del monitor— Necesito que revises esto antes de enviarlo, quiero ojos frescos.
Asentí y tomé el documento, lo leí una vez, sintiendo el rastro de un error que se escondía entre los decimales y lue