Hay días en los que el aire de la oficina cambia sin que nadie pronuncie una sola palabra, ese fue uno de ellos. No era el caos electrico de un cierre de mes, ni la presión de una auditoría. Era un orden excesivo, todo estaba demasiado en su lugar con una precisión casi incomoda que me hacía sentir cada uno de mis movimientos como si fueran ruidosos.
—Hoy hay visita —murmuró Miguel al pasar por mi escritorio, sus hombros estaban más rígidos de lo normal.
—¿Importante? —pregunté, forzando la vist