La cena en la barra de la cocina llegó a su fin de manera relativamente temprana, una pausa serena en el turbulento día que habían compartido. Los platos, ahora vacíos, fueron retirados por el personal con la misma discreción con la que habían sido servidos. El ambiente, aunque cargado de la promesa tácita que flotaba entre Yago y Nant, se mantuvo ligero y agradecido.
Yago, con una cortesía que pocos esperaban del implacable empresario, se dirigió a todo el "pequeño ejército" de la cocina. Su v