La presencia inesperada de Theresia en la oficina de Yago era una anomalía, un signo inequívoco de que la situación en CIRSA había alcanzado un punto de inflexión crítico. Su semblante, que un momento antes había estado tenso por la incertidumbre de la urgencia y el misterio, se transformó de inmediato al ver a su madre. Los rasgos de Yago se suavizaron de forma casi imperceptible, y una sonrisa genuina, una que pocas personas tenían el privilegio de ver, iluminó su rostro, desvaneciendo moment