Albert revisó la aplicación en su tableta y levantó la vista para informar. —El tiempo estimado de entrega es de una hora, señor.
Yago asintió, calculando mentalmente. —¿Cuántos repartidores son? —preguntó, sabiendo que el volumen de comida para cuatro personas, incluidas dos langostas y varios platos de pasta, podría requerir más de una moto.
Albert verificó los detalles del pedido. —Es solo uno, señor. Un solo repartidor traerá todo.
—Bien —dijo Yago, sacando su cartera del bolsillo del panta