Cuando Belém salió de la oficina principal, se sintió una victoria amarga, como si el sabor del triunfo se hubiera mezclado con el veneno de la derrota. King se había retractado en sus amenazas de dejarla sin trabajo, pero a cambio, le había quitado el control del despacho. Se había convertido en una simple empleada, su poder diluido.
Pero el calvario de Belém no había terminado. Apenas había caminado unos pasos cuando la puerta de la oficina principal se abrió de nuevo y King salió. No la miró