Apenas Theresia se hubo despedido, y antes de que Carlos tuviera la oportunidad de poner la camioneta en marcha, Yago ejecutó un movimiento inesperado. Con una agilidad sorprendente para su estatura, abrió la puerta del copiloto, se deslizó fuera del asiento y, en cuestión de segundos, se pasó a la parte trasera, sentándose justo al lado de Nant. El cambio de posición, de la formalidad calculada y la tensión palpable de Theresia a la cercanía íntima y protectora con Nant, era una clara señal de