La explicación sobre el profundo significado del reloj resonó en el corazón y la mente de Eunice. Cada palabra de Yago y Joren sobre la tradición de la propuesta y la respuesta simbolizada por el tiempo compartido se había incrustado en su comprensión. Mientras observaba a Yago, quien aún sostenía el regalo de Nant con una expresión que rara vez se veía en él —una mezcla de genuina emoción, asombro y tierna vulnerabilidad—, y a Nant, cuyo rostro irradiaba una felicidad tan pura que contagiaba,