La cena en el exclusivo restaurante llegaba a su fin de manera casi imperceptible. Los platos vacíos de postre, ahora solo con tenues rastros de chocolate y limón, habían sido retirados con la acostumbrada discreción del personal, y el aroma a café recién hecho comenzaba a impregnar el aire, una invitación a prolongar la velada. La conversación había derivado, de forma natural y bienvenida, hacia temas más ligeros, dejando atrás la carga estratégica y las profundas revelaciones de los negocios