El aire en la lujosa casa de Joren parecía haberse vuelto denso, cargado con el peso de las expectativas. El crepúsculo se cernía sobre la ciudad de Puebla, y las luces de las calles comenzaban a titilar, pero dentro de la habitación, el ambiente era opresivo para Eunice. El elegante vestido negro, de un tejido sutilmente brillante y un corte sofisticado que Joren había escogido para ella con tanto cariño, descansaba ahora sobre el regazo de Eunice. En lugar de ser un símbolo de la emoción y el