21

El llanto de Miranda no cesó. Era un sonido crudo, sin defensa, que se escuchaba en la pulcra habitación de hospital. Alec, paralizado y sintiéndose invadido por la vergüenza y una culpa corrosiva, se quedó quieto. No podía marcharse, pero tampoco podía consolarla, ya que él era la raíz de ese dolor.

Se quedó allí hasta que el sollozo se convirtió en un jadeo cansado, y Miranda se hundió de nuevo en el colchón, exhausta. Ella cerró los ojos, y el silencio regresó, solo interrumpido por el leve
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Claudia SerranoSi intento suicidarse fue por tus acciones llevaste a casa el hijo de tu amante y pretendes que ella esté a su cuidad? por Dios! deja de ser imbécil por unos minutos ella no tiene por qué cuidar de ese niño.
Escanea el código para leer en la APP