Esa misma mañana, poco después de la reunión con Elian Freeman, Alec llamó a Miranda. Ella contestó, la tensión de la conversación anterior aún flotando en el aire.
—Miranda, te llamo para informarte de mis siguientes pasos —dijo Alec, su voz carecía de emoción, profesional y fría, como si estuviera hablando de un negocio y no de su propia madre—. Acabo de reunirme con mi abogado. Vamos a proceder con cargos criminales contra Elizabeth.
Se hizo un silencio espeso en la línea. Miranda, al otro