En la habitación los tres se encontraban despiertos aun a altas horas de la noche, cada uno con un libro en la mano.
Fell no había mencionado palabra alguna, solo leía página tras página. Alice se le había unido. Arista aun no sabía si por decisión propia o por orden de Fell. Aunque dudaba que alguien pudiera obligarla a Alice a hacer algo. Quizás se lo pidió como un favor.
Arista bostezo.
El crepitar del fuego estaba en la chimenea. Ya era la media noche y la nieve empezó a caer afuera. Los co