Esa noche ella no se fue a su casa. Estaba en ella
Y mientras la bulla de la música resonaba afuera, en el piso superior, dos figuras se unían la una con la otra.
Las manos de Karim se cerraron en la cintura de Arista. Había estado enamorado de esta mujer toda su vida -juro que te habría esperado eternamente. Nunca habría nadie más para mí que tú. Te he amado toda mi vida.
Sus palabras eran votos de amor para la noche y juramentos para ella
Sus labios sobre los suyos. Karim era demandante. Esta