El castillo estaba de fiesta. Aunque había mucha gente celebrando y hablando del cambio físico del príncipe Karim con respecto a sus ojos e incluso deseándole un feliz cumpleaños, él no se sentía como si hubiera realmente gente querida en esa fiesta, o gente que lo apreciara. Aparte de Elian claro.
La gente que le importaba podía contarlos con los dedos de una sola mano.
Suspiro.
Aunque había más humanidad en el que nunca, nadie sabía que en realidad la había perdido toda. Todos parecían creer