401. ALIMENTANDO A MI HEMBRA
ELLIOT
“¿Ya estás feliz?”, le pregunté a mi lobo mientras hundía la nariz en el cabello de Kath.
Ahora, con mi parte animal por completo despierta, podía sentir una atracción casi obsesiva por ella.
El aroma a lavanda se hacía más intenso, quería tenerlo solo para mí, que su cuerpo siempre llevara mi esencia, que los otros machos supieran que esta hermosa mujer era solo mía.
Algo bastante idiota considerando que los seres elementales no podían oler las advertencias.
"No lo suficiente feliz, qu