358. POR SIEMPRE MI HÉROE
NARRADORA
¡DONG, DONG, DONG!
Sonidos potentes comenzaron a resonar en el aire, creando ondas como si una campana gigante estuviese siendo tañida.
Ese aviso sonó a través de todos los continentes descubiertos y entrelazados ahora por alianzas familiares.
De repente, en diferentes puntos, el paisaje cambió.
La realidad se deformó como si fuera rasgada por manos gigantes invisibles.
Los árboles se movieron vigorosos por las ráfagas mágicas que hacían vibrar todo a su paso.
Portales se abrían y lle