VICTORIA
Una pequeña celebración se alzó en la noche para nosotros, como una despedida y como un gracias.
Los guardianes aún seguían algo tensos en la presencia de Lucien y se mantenían alejados de él tanto como podían.
Parecían evitarlo como a la peste, no es para menos, esa “sutil” amenaza de seguro aparecerían en sus pesadillas.
Me levanté para ya irme a la pequeña paz de la casita que me dieron.
Me di un baño rápido y me acosté desnuda. Quiero ver qué tanto aguantará, Lucien. U