VICTORIA
Me paré frente a la celda donde estaba Derta retenida con las manos atadas a cadenas de plata.
Estaba acurrucada en una esquina de la celda, temblando, evitando ver al enorme lobo negro que daba vueltas detrás de mí; gruñendo.
—¿Por qué lo hiciste, qué fue lo que yo te hice para que me hicieras esto?
Mi voz, a pesar de sonar tranquila, cargaba un profundo odio en el fondo.
—Los guardianes son un error, ese niño es un error, quería matarlo y no entregarlo como acordé, pero apenas e