DANIEL
Sostenía el brazo de su beta y se veía alegre riendo con él.
Kaden se removió algo molesto al ver eso y yo igual me sentí incómodo.
Debemos romper ese vínculo.
Giré lentamente para ver a Séfira, que daba pequeños sorbos a su copa mirándola y luego a mí.
Volteé a ver a Lucien con cuidado y tenía una sonrisa cargada de malicia y no sabía que tan malo podrían ser sus planes.
—Vamos amor— estiré mi mano para salir corriendo de allí, pero no me dejaron.
—Ella se queda con