Después de unos minutos, la puerta de la oficina se abrió con un crujido y tanto Jaden como Hope salieron.
Julie ya estaba parada en el pasillo, con los brazos cruzados firmemente sobre el pecho y un pie golpeando impacientemente el suelo de mármol.
Sus ojos se entrecerraron. —¿Qué les llevó tanto tiempo? —preguntó con tono afilado—. Y, ¿qué diablos estaban haciendo ahí dentro?
Hope hizo un gesto de descaro, apoyándose con desgano en el marco de la puerta. —Exactamente lo que te estás imagina