Mia estaba arrodillada en la cama, abrazada a su oso de peluche, mientras observaba con atención cómo Jaden extendía un colchón en el suelo.
—Papá —preguntó con inocencia—, ¿por qué no duermes en la cama con mamá?
Selena se quedó paralizada y tensó la espalda. Su cara se puso roja en un instante.
—¿Qué clase de pregunta es esa? —reprochó, con un tono más duro del que pretendía—. ¿Quién te dijo que mamá y papá tienen que dormir juntos?
Mia parpadeó, confundida.
—¿No es eso lo que hacen todos los