Al día siguiente.
El sol de la mañana bañaba el cementerio de Ravenmoor con un suave matiz dorado, cubriendo las tumbas de silencio y pena.
Jaden estaba de pie, con las manos a la espalda, mientras un ramo de lirios blancos descansaba sobre la lápida de su madre.
A su lado, su hermana menor, Julie, estaba arrodillada; las lágrimas resbalaban en silencio por sus mejillas mientras colocaba un segundo ramo de rosas junto al de él.
—Mamá —dijo Jaden en voz baja, con un tono firme pero suave—. He v