—Padre... Perdón.
Michael se hincó en el suelo, con la mirada desorbitada y el cuerpo sacudido por un temblor.
—Yo... yo nada más quería vengar a mis hermanos. Sabes lo que hizo Jaden. No se merecían morir así.
Lucian Thornfell ni siquiera se dignó a mirarlo. Permanecía de pie junto al barandal, contemplando el océano como si ya estuviera viendo a todo Ravenmoor rendido a sus pies.
—La venganza sin estrategia es debilidad —dijo con indiferencia—. Y la debilidad... no tiene cabida en esta familia