En el departamento de Martha, minutos después.
Martha se acercó a Jaden; la angustia ensombrecía su mirada y su voz era apenas un hilo tembloroso.
—Me preocupas mucho —confesó—. Ese desgraciado… no es de los que se toman una humillación a la ligera. Va a buscar venganza.
El semblante de Jaden se endureció, aunque una sonrisa torcida asomó en la comisura de sus labios. Sus nudillos crujieron al cerrar los puños con fuerza.
—No te angusties por eso —respondió con calma—. Incluso si esa basura no v