El destello del orbe iluminó la sala del templo con un resplandor cegador, deteniendo la batalla en un instante. Los lobos de ambas manadas quedaron inmóviles, como si el tiempo mismo se hubiera detenido. Gabriel estaba en el centro, su pequeña figura bañada en una luz intensa que emanaba del orbe. Los ojos de Kael, llenos de furia y sorpresa, se clavaron en el joven mientras Raiden y Aria se movían instintivamente hacia él.
Laila, aún recuperándose de la intensidad del enfrentamiento, sintió u