El claro de Cuarto Creciente se convirtió en un campo de batalla bajo la luz de la luna. Los rugidos, aullidos y el choque de cuerpos llenaban el aire mientras los lobos de Kael y los defensores de Cuarto Creciente se enfrentaban en una lucha brutal. Cada miembro de la manada sabía lo que estaba en juego: su hogar, sus familias y su libertad.
Aria se mantuvo firme en el centro del claro, su postura erguida y sus ojos brillando con la intensidad de Selene. Kael, imponente, avanzó hacia ella con