Afuera de la mansión, un grupo de jóvenes glamorosas bajó de varios autos de lujo. Sandra las condujo al interior.
Todas provenían de familias adineradas, pero la mayoría de esas fortunas eran recientes. En cuanto cruzaron la entrada, quedaron impresionadas por la elegancia discreta del lugar, algo que el dinero por sí solo no podía imitar. Incluso el aire parecía cargado con el peso silencioso de un antiguo linaje Alfa.
—Hmph. No tiene nada de especial —se burló una chica llamada Zalina, levan