Por otro lado, Andrea se tomaba la selección con la misma seriedad.
Sus dedos delgados golpeaban ligeramente el escritorio—constantes, rítmicos. Sus ojos se entrecerraron levemente, una presión tenue y contenida acumulándose a su alrededor sin que ella lo notara.
No era agresiva.
Pero era inconfundiblemente Alfa.
Esta selección… había llegado un año antes que en su vida anterior.
Un efecto mariposa de su renacimiento.
La última vez, Steven había conseguido este acuerdo. Esa única victoria le ha