La sala cayó en un silencio aterrador.
El sudor frío corría por la frente de Steven. El pánico lo invadió mientras intentaba cerrar la carpeta—pero su mano resbaló.
Click.
Un video se abrió.
En un instante, imágenes obscenas inundaron la pantalla. Cuerpos desnudos entrelazados, movimientos bruscos, el hombre golpeando a la mujer una y otra vez mientras escupía insultos vulgares. La respiración pesada y descontrolada retumbaba en los altavoces, llenando cada rincón de la sala de conferencias.
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