Punto de vista de Elara.
Dante estaba en la puerta del comedor a las 6:00 a. m., ya con el abrigo puesto.
—Sube al coche, Elara —dijo.
Dejé el tenedor, mirando el desayuno a medio comer que me había estado obligando a tragar.
—Tengo una clase virtual a las 9:00. No puedo faltar.
—Tienes una cita privada a las 8:00. El Dr. Aris te está esperando —respondió, mirando su reloj con un rápido movimiento de muñeca.
—Ya vi al médico de guardia ayer —dije, con voz firme a pesar de los latidos acelerados