Punto de vista de Elara.No podía respirar.Empezó a llover, creando una escena digna de una película. No había pasado ni una semana, pero mi vida pendía de un hilo."Dante", susurré, con la voz quebrada."Te dije que no te movieras", siseó Dante. Estaba tenso, con su arma en alto, pero ni él ni yo podíamos ver al tirador.El francotirador estaba en lo alto, oculto entre las gárgolas y los aparatos de aire acondicionado."Dante, el punto", dije, con las rodillas temblando. "No se mueve"."Tranquila".De repente, una sombra apareció en la oscuridad."¡Elara!"Era Lorenzo. Corría hacia nosotros."¡Lorenzo, aléjate!", gritó Dante.Se abalanzó hacia adelante, chocando contra mí justo cuando un fuerte estruendo resonó en el callejón.La fuerza de su placaje nos hizo caer a ambos sobre el pavimento mojado. Sentí el agua fría empapar mi bata.—¿Lorenzo? —jadeé, intentando incorporarme.No respondió.Estaba desplomado contra mí, su peso pesado y flácido. Extendí la mano y sentí algo cálido y
Leer más