Una tarde de abril, Inés invitó a Ismael y Serena a tomar café. Mientras veían a sus niños jugar en el patio, Inés comentó que el hospital era un alboroto: habían llegado los contactos del gobierno con la modernización, a través de máquinas e instrumentos para mejorar la calidad del servicio de salud.
La risa amarga de Serena le hizo preguntar qué pasaba. Ella simplemente acotó que la caridad de los países grandes a favor de los pequeños era el regalo de su «basura tecnológica», pero que, al f