Ismael aprendió a mimetizarse con el ambiente que lo rodeaba: sus guardaespaldas eran las plantas; sus juntas, los recorridos para ver que todo fluyera. Serena cuidaba de sus hijos; en su ardua tarea, se encargó de poner las cosas claras a Eduardo: los peligros a los que temía, la muerte de su padre y la maldad que rodeaba la fortuna de su abuelo… Con Belén las cosas eran más sencillas: no tenía dinero de la fortuna Falcón ni de las cuentas de su madre; todo cuanto ganaban como guardabosques ib