Eduardo regresó a Sevilla. En el aeropuerto le esperaba Dennis Acero; en el cartel de bienvenida que ella sostenía con letras grandes se divisaba: "Aceptó ser tu novia". Al verla, él se frotó la cara y sonrió con debilidad; ella corrió a sus brazos y lo besó.
—Quería sorprenderte. Dije que iba a pensar tu propuesta, ahora ya tienes la respuesta.
Sus palabras cálidas chocaban contra el hielo de la postura de Eduardo.
—Me has dejado sin palabras. Lo único que ahora quiero es volver a mi depar