Mundo ficciónIniciar sesiónMi hermana, que no sabía nadar, fue empujada a la piscina desde varios pisos por su esposo y su amante. Al mismo tiempo, al otro lado de la ciudad, yo, Catalina Cruz, sufrí un accidente de coche. Creí que todo terminaba ahí. Cuando desperté, algo no encajaba: la voz no era la mía, las manos, el cuerpo, tampoco. Estaba en el cuerpo de mi hermana menor. Desde ahí lo vi todo: el esposo perfecto de fachada, Martín Robles, convertido en verdugo puertas adentro; la amante entrando y saliendo de la casa como si fuera su territorio; los hijos mirando a su propia madre con desprecio, lanzándole humillaciones. Pronto entendí que había algo más oscuro detrás. Muertes en la familia que siempre se explicaban como accidentes. Secretos, silencios comprados. Nos estaban borrando uno a uno… y, de paso, robando todo lo que nos pertenecía. La última Cruz con vida era mi hermana. Y ahora que estoy en su cuerpo, solo tengo una opción Recuperar lo que nos arrebataron y convertirme en la mujer que va a hundir a quienes acabaron con mi familia.
Leer másEl dolor de cabeza volvió con fuerza … Todo le daba vueltas alrededor. Por un momento creyó que iba a desmayarse… pero se aferró fuerte al borde de la cama, cerró los ojos con fuerza y aguantó… hasta que poco a poco el mareo empezó a ceder.Pasaron varios minutos. Hasta que por fin dejó de llorar… R
Melanie soltó una risa baja y para sí misma… nada de eso le sorprendía en absoluto. Aquella escena era exactamente lo que esperaba de él… esa absurda necesidad de imponer autoridad y defender a Rebeca por encima de todo.Martín dio un paso al frente, cada vez más irritado al comprobar que ella no re
Pero Melanie no respondía… Estaba perdida y lloraba sin parar, mientras en su cabeza se repetían una y otra vez las noches esperándolo, las veces que le rogó que no la dejara, todo lo que aguantó, los golpes, las traiciones y cada momento en que se quedó creyendo que hacía lo correcto. Martín nunca
Ella esperó a que se fuera, respiró hondo; aún tenía presente su beso y lo que le dijo, pero sabía que al entrar todo volvería a ser como siempre y lo sintió.—¿Y tú qué haces aquí? —dijo Yolanda, apoyada contra la pared con los brazos cruzados—. Ni se te ocurra pensar en salir. Después de lo que le
Último capítulo