Capítulo 30

​Belén entró y se tiró al sofá, soltando el aire contenido con una amplia sonrisa. Iba a retomar la escritura, pero sonó su celular: era Eduardo.

​—Hola, enana. Ya me contó mamá que te fuiste a la boda de la pegajosa Silvia. ¿Vas a volver a Sevilla o al bosque?

​Belén suspiró y le dijo que se iba a quedar en la ciudad que la vio crecer. Él preguntó si ya les contó a sus padres que estaba sin empleo y ella respondió:

​—Ya les dije porque tengo uno nuevo, por eso me voy a quedar con la tía Inés.

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