Capítulo Cincuenta y Nueve. El alma fragmentada.
El sueño comenzó como todos los demás. Un bosque. Niebla. Voces sin cuerpo. Pero esta vez, Lyra caminaba sola.
Descalza, con un vestido blanco empapado hasta la cintura. No tenía miedo. Pero algo dolía. Algo en su pecho palpitaba como si recordara algo que ella aún no sabía.
—¿Dónde estoy? —preguntó, aunque nadie respondiera.
Hasta que una voz resonó detrás de ella.
—Estás donde todo comenzó, Luna.
Lyra se giró. Y se vio a sí misma.
Pero no era e