Capítulo Sesenta. Pecados de Luna llena.
Lyra no dormía. Otra vez.
La luna se alzaba redonda, blanca y brutal en el cielo, y el castillo entero parecía contener el aliento.
Sus pasos la llevaron hasta los baños termales, donde el vapor subía en espirales como manos fantasmas. Nadie más estaba allí. O eso creyó.
Hasta que lo sintió.
Rowan. Apoyado contra una columna. Camisa abierta. Mojado hasta el cuello, como si acabara de zambullirse en fuego.
—¿Otra pesadilla? —murmuró sin mirarla.
—No. —Ell