Capítulo Diez. El llamado de la sangre
El aullido cortó el aire como una daga. No era un simple lamento lupino, era un llamado ancestral, una advertencia imposible de ignorar.
Rowan reaccionó primero, sus sentidos de lobo encendidos al instante.
—Ese sonido… —murmuró, retrocediendo apenas un paso—. No es de uno de los nuestros.
Lyra se tensó. Pudo sentirlo también. Un estremecimiento recorriéndole la columna, como si una fuerza desconocida le hubiera jalado el alma hacia el bosque.
—¿Qué signif