La cara de Kylie se puso roja como un tomate. Aunque en el fondo sabía el daño irreparable que le había hecho a Lucía, el orgullo le impidió retroceder. —Lo hecho, hecho está. Además, vos sos la que no cuidó sus archivos. Los dejaste en mi casa y ni siquiera te molestaste en llevártelos. Así que no es solo culpa de tu hermana que desaparecieran —sentenció, usando a Nadine como un escudo humano mientras le lanzaba a su hija mayor una mirada cargada de hielo.
Lucía dio un paso atrás, sintiendo qu