—Esta carta es de la difunta señora Larson, dirigida a usted, licenciada Lucía. Ella llevó años reservando estos bienes para su boda. De hecho, el valor real de lo estipulado supera con creces las cifras preliminares —explicó Bellamy Keefe.
El abogado metió la mano en su chaqueta, sacó un sobre marrón y se lo pasó a Lucía. El papel áspero rozó las yemas de sus dedos y, por primera vez en mucho tiempo, una grieta de emoción irrumpió en su corazón endurecido. Lucía apretó el sobre contra su pecho